Niveles de Pensamiento según Bloom y Marzano: Aplicaciones prácticas en el aula

Por: Karla Castillo

En la pedagogía actual, los niveles de pensamiento establecidos por Bloom y Marzano son pilares fundamentales para promover el pensamiento crítico y creativo. La Taxonomía de Bloom nos propone una jerarquía de habilidades cognitivas que van desde recordar hasta crear, mientras que Marzano añade un enfoque más integral, relacionando las dimensiones cognitivas con factores metacognitivos y de autoconocimiento. Ambos modelos, en conjunto, nos ofrecen una estructura clara para ayudar a los estudiantes a no solo adquirir conocimiento, sino a saber cómo utilizarlo de manera reflexiva y efectiva.

En una sociedad donde la información es fácilmente accesible gracias a la tecnología, las habilidades de pensamiento crítico son más necesarias que nunca. Ya no basta con que nuestros estudiantes memoricen nombres, fechas o datos. De hecho, la educación tradicional, que sigue enfocada en la memorización, está quedando obsoleta. Hoy, el reto no es la falta de información, sino cómo utilizar esa información para resolver problemas, tomar decisiones informadas y generar nuevas ideas.

Por ello, trabajar estos niveles de pensamiento en nuestras aulas, con o sin tecnología, es clave para que los estudiantes desarrollen habilidades que les serán útiles no solo en su vida académica, sino en su vida diaria.

Por ejemplo, en el nivel de Recordar, sin tecnología podemos usar mapas mentales para que los estudiantes organicen información clave, como los acontecimientos de una revolución histórica. Con tecnología, herramientas como Genially, Quizlet o Kahoot permiten repasar conceptos de forma interactiva y dinámica.

En el nivel de Comprender, una actividad sin tecnología puede ser pedir a los estudiantes que expliquen un concepto a un compañero con sus propias palabras. Esto fomenta la comprensión y la colaboración. Si integramos tecnología, podemos usar Edpuzzle, donde los alumnos responden preguntas mientras ven un video, asegurando que interactúan y entienden el contenido.

Para Aplicar, una actividad sin tecnología podría ser resolver problemas o casos reales relacionados con el contenido, como simular un juicio histórico. Con tecnología, simulaciones digitales o el uso de Google Earth permiten a los estudiantes aplicar sus conocimientos a contextos históricos o geográficos reales.

En el nivel de Analizar, sin tecnología podemos dividir a los estudiantes en grupos para que descompongan un texto desde diferentes perspectivas. Con tecnología, aplicaciones como Coggle, Lucidchart o MindMeister ofrecen organizadores gráficos digitales que permiten a los estudiantes visualizar, analizar y relacionar información de forma más eficiente.

Para Evaluar, los debates en clase son una herramienta excelente sin necesidad de tecnología, donde los estudiantes defienden posturas basadas en evidencia histórica. Si utilizamos tecnología, plataformas como Padlet, Wakelet o foros de discusión online pueden organizar debates donde los estudiantes critican y evalúan diferentes posturas.

Finalmente, en Crear, sin tecnología podemos pedir a los alumnos que redacten un ensayo proponiendo un cambio social basado en un evento histórico. Con el apoyo de la tecnología, herramientas como Canva o Tinkercad permiten a los estudiantes diseñar productos finales creativos, como infografías o prototipos, poniendo en práctica sus ideas de manera visual.

Es importante que se tome en cuenta que los niveles de pensamiento en realidad son un sistema, se debe subir de forma gradual los niveles. En mi experiencia como docente de Ciencias Sociales, el pensamiento crítico es clave para analizar las situaciones políticas, sociales y religiosas que han marcado la historia.

En lugar de memorizar datos, como nombres y fechas que fácilmente se encuentran en internet, los alumnos en mis clases utilizan técnicas de lectura como la simbología de factores para clasificar información, aplico esta técnica para los niveles de recordar y comprender. Subimos un escalón con la aplicación y lo hago de forma digital, organizan en redes semánticas la información clasificada en la lectura, donde responden a preguntas de análisis que les he formulado según la lectura y el contexto en el que están mis alumnos, lo que les permite conectar ideas de forma más visual y significativa.

Además, implemento debates y juicios basados en hechos históricos. Aquí, los estudiantes no solo investigan y analizan la información, sino que deben defender sus posturas con argumentos sólidos y con fundamento. Lo fascinante de este proceso es que no solo desarrollan su pensamiento crítico, sino también sus habilidades de comunicación. Los debates, además, fomentan la reflexión y metacognición, ya que al escuchar a sus compañeros, los alumnos regulan sus propias opiniones, lo que refuerza el aprendizaje y el pensamiento creativo en el instante.

Como docentes, tenemos la responsabilidad de llevar a nuestros estudiantes más allá de la memorización. Las herramientas para fomentar el pensamiento crítico y creativo están a nuestro alcance y no se limitan al uso de la tecnología. Los niveles de pensamiento propuestos por Bloom y Marzano nos ofrecen una guía para estructurar nuestras clases y ayudar a los estudiantes a desarrollar las habilidades que realmente necesitan en el mundo actual.

Si no estás seguro de cómo implementar estos niveles en tus clases, te invito a que te unas a nuestros cursos y talleres, donde te enseñaremos estrategias prácticas para desarrollar el pensamiento crítico y creativo en tus alumnos.

¡Atrévete a dar el paso, y verás cómo tus estudiantes te sorprenderán con sus capacidades!